Si bien estas cintas pueden parecer complejas, su recompensa es que nos llevan a preguntas que de otro modo quizá no nos haríamos

“Sólo lo difícil es estimulante”, dijo alguna vez el poeta y novelista cubano José Lezama Lima, que en su literatura profesó con el ejemplo y llenó sus escritos de adjetivos y construcciones gramaticales a veces difíciles de penetrar… pero, cuando se les entiende, profundamente gratificantes. 

La dificultad nos incita a esforzarnos más. Aunque no menos cierto es que algunas personas frente a lo adverso prefieren retirarse, aburridas o atemorizadas, acaso como efecto de un viejo hábito aprendido frente a aquello que se les presenta como un obstáculo a su voluntad y no como un incentivo. Lamentablemente, pues rendirse nos priva de llegar a la meta, de descubrir algo que no sabíamos, de disfrutar nuevos placeres e incluso de aprender a partir de los tropiezos. Eso es lo estimulante de la dificultad.

Elaboramos este breve elogio a lo difícil como introducción a 25 películas que cumplen con dicha característica. No se trata de cintas particularmente dóciles frente al espectador, pues sea por su elección narrativa, por el uso de lenguaje cinematográfico, por el tema general tratado o por algún otro motivo, representan un reto del tipo al que no siempre estamos habituados cuando nos sentamos a ver una película.

Pero en este caso, la dificultad también tiene su recompensa. Quizá cuando comiencen a correr los créditos finales en alguno de estos títulos tengas la sensación creciente de no saber qué acabas de ver, quizá no atines a articular una sola idea coherente y te sientas abrumado y hasta un poco torpe. Pero también es muy posible que sientas un cosquilleo en tu mente, como un rayo de luz vivo, titubeante, que se esfuerza por salir y crecer…

Compartimos a continuación los títulos y algunos datos al respecto de cada una.

 

Being John Malkovich, Spike Jonze (1999) 

Si bien el punto de partida de esta película es enteramente fantasioso, su desarrollo nos lleva a explorar el enigma de la identidad y de eso que llamamos "yo", sin duda uno de los abismos más inquietantes de todos los que el ser humano puede encontrar para abismarse.

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Toms Classics Alpargatas 1001A07 Hombre Jersey Fuchsia Tribal Enemy, Denis Villeneuve (2013)

Una adaptación parcial de El hombre duplicado, novela de José Saramago (2002), esta cinta sigue la historia de un hombre que descubre por casualidad en una película a otro que es idéntico físicamente a él. La búsqueda de este “doble” hace al espectador preguntarse sobre el fundamento de su propia identidad. 

 

Predestination, Peter y Michael Spierig (2014)

Sin mayor introducción, esta cinta sitúa a su espectador en plena acción, y ahí comienza la complejidad. Poco a poco, el espectador es llevado a la comprensión de la trama general, basada en el motivo del viaje en el tiempo.

 

Mr. Nobody, Jaco Van Dormael (2009)

Además del tema principal de la cinta –la posible inmortalidad del ser humano–, Mr. Nobody presenta cierta complejidad por su narrativa fragmentada y su ambición de cruzar diferentes historias.

 

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A Clockwork Orange, Stanley Kubrick (1971)

A primera vista esta película es sencilla, posiblemente perturbadora en algunos de sus planteamientos, pero cinematográfica y narrativamente simple. En el fondo, sin embargo, los temas que toca y las preguntas que plantea en torno a éstos no son especialmente fáciles de entender. Este comentario de Slavoj Zizek al respecto aporta una perspectiva que puede resultar útil para la comprensión del filme.

 

Cloud Atlas, Tom Tykwer y Lana y Andy Wachowski (2012)

La dificultad de esta cinta proviene sobre todo de su narrativa, que integra seis épocas diferentes unidas por la causalidad de ciertos fenómenos. Se trata de un esfuerzo admirable por traducir en el cine la contingencia propia de la vida.

 

The Fountain, Darren Aronofsky (2006)

Desde sus primeras cintas (Pi y Requiem for a Dream, de 1998 y 2000, respectivamente), Aronofsky se distinguió por ser un director poco común, inclinado hacia la experimentación y la complejidad narrativa. En The Fountain se propuso explorar el tema de la conciencia y su destino una vez que la vida termina.

 

Abre los ojos, Alejandro Amenábar (1971)

1001A07 Fuchsia Alpargatas Toms Hombre Classics Jersey Tribal Una cinta que juega con el tópico clásico de la frontera entre la realidad y el sueño y cómo una persona puede ser manipulada para dudar de su propia realidad, o de sus propios sueños.

 

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Shutter Island, Martin Scorsese (2010)

Si bien a Scorsese se le identifica más bien con cintas de criminales, mafias y personajes a medio camino entre el cinismo y la locura, en Shutter Island filmó una historia un tanto fuera de dicha línea, la cual sigue la investigación de un agente policíaco que busca explicar la desaparición de un paciente en un hospital psiquiátrico. Cabe mencionar que el final de la película ha suscitado varios artículos en Internet que buscan explicarlo.

 

Memento, Christopher Nolan (2000)

En esta película, Nolan ensayó un recurso narrativo interesante que quizá confunde de inicio al espectador, pero pronto encuentra su propia lógica.

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Donnie Darko, Richard Kelly (2001)

A diferencia de otras cintas consideradas de culto, que lograron trascender este límite y dieron cierto salto a la cultura pop, Donnie Darko ha navegado desde su estreno en aguas un tanto apartadas y frías. Quizá esto se deba a la oscuridad de su cinematografía, que se expresa en casi todos los aspectos de la cinta. De cualquier modo, se trata de una película que no ha dejado de fascinar y, sobre todo, perturbar lúcidamente.

 

Inception, Christopher Nolan (2010)

La película más popular de Nolan es también la obra en la que mejor empleó su juego de distintos planos de realidad, logrando ese efecto que también se encuentra en Las mil y una noches, en el Quijote y en algunas narraciones de la literatura oriental: que el espectador ya no pueda diferenciar entre la realidad y la ficción. Hace algún tiempo, Nolan explicó el significado de la escena final de la cinta.

 

Eternal Sunshine of the Spotless Mind, Michel Gondry (2004)

Un clásico de nuestra época, esta película de Gondry cautivó de inmediato a los espectadores por su exploración de la memoria en relación con el amor. Sin embargo, más allá de la temática, la cinta destaca también por el manejo de su narrativa, que hace honor a la complejidad del argumento. 

 

Melancholia, Lars von Trier (2011)

¿Cómo pueden convivir en una cinta una boda y la colisión inminente de la Tierra con otro planeta? Esta pregunta, que podría parecer un tanto excéntrica, revela en su respuesta algunas de las contradicciones más enigmáticas de la naturaleza humana. Para los interesados, en el primer ensayo de La agonía del Eros, el filósofo Byung-Chul Han dedica un comentario particularmente inteligente a esta cinta.

 

Jacob’s Ladder, Adrian Lyne (1990)

Un veterano de la guerra de Vietnam comienza a tener recuerdos tormentosos y un tanto involuntarios de sus días en dicho conflicto; conforme investiga el origen de éstos, descubre una verdad horrenda. Cabe señalar que todos los efectos especiales de esta cinta no son resultado de la posproducción de la misma, sino que fueron filmados en vivo, lo cual también le otorga un gran valor cinematográfico.

 

Synecdoche, New York, Charlie Kaufman (2008)

En esta lista, Kaufman se encuentra tácitamente en otras dos cintas, pues fue el guionista de Being John Malkovich y Eternal Sunshine of the Spotless Mind, lo cual revela ya su talento para contar historias de formas más bien inusuales. Synecdoche, New York fue su debut como director y el resultado no fue menos complejo. Grosso modo, la cinta cuenta el esfuerzo de un director de teatro (Philip Seymour Hoffman) por montar una obra que aspira a convertirse en la realidad misma. Quien conozca la breve narración de Borges Del rigor en la ciencia puede tener una idea de la trama de esta película.

 

Fight Club, David Fincher (1999)

Un thriller psicológico que devino cinta de culto, Fight Club cuenta la vida de un oficinista más bien común, con un problema de depresión, insomnio y hastío, que un día se encuentra con un sujeto que parece todo lo opuesto a él: es bien parecido, es audaz, desobedece las reglas, es un tanto cínico incluso. A partir de esta relación ambos inician un “club” cuyo único fin es pelear, pero que pronto da pie a otras acciones.

 

Blade Runner, Ridley Scott (1982)

Un clásico de la ciencia ficción y del cine en general, esta cinta basada parcialmente en la novela ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? (1968) de Philip K. Dick deja en el aire una de las preguntas más enigmáticas que puede plantearse en torno a la condición decisiva de nuestra especie: eso que hace humano al ser humano, ¿puede replicarse?

 

Moon, Duncan Jones (2009)

Un hombre ha estado solo durante 3 años en una base lunar, “acompañado” únicamente por una inteligencia artificial. Hacia el final de este período y cuando parece que volverá por fin a reunirse con su esposa y su hija en la Tierra, comienza a tener alucinaciones inquietantes. La famosa “vuelta de tuerca” de la que Henry James habló para las historias que nos llevan más allá de lo esperado, es aplicada aquí con maestría.

 

El espejo, Andréi Tarkovski (1975)

Una de las cintas más experimentales de Tarkovski (y se dice que también la más íntima), en la que buscó traducir el flujo de conciencia que se presenta en la memoria, que nunca es lineal ni directo, sino más bien fragmentado, interrumpido, con saltos entre épocas no necesariamente consecutivas y sin embargo unidas en un mismo hilo común.

 

The Tree of Life, Terrence Malick (2011)

A partir de las vivencias de una familia del sur de Estados Unidos, Malick traza una espiral hasta el origen del universo y de la vida en la Tierra, con idas y vueltas entre ese viaje cósmico y la memoria del hombre que está recordando su pasado. La película destaca también por su belleza visual, su edición y la banda sonora.

 

Primer, Shane Carruth (2004)

Carruth posee una formación como matemático e ingeniero, misma que no ha dudado en incorporar a su trabajo cinematográfico. Esta cinta en especial destaca por la complejidad del desarrollo de su argumento, sus diálogos y los temas filosóficos y científicos que se presentan. El tema general de la cinta es el viaje en el tiempo.

 

Mulholland Drive, David Lynch (2001)

“Una historia de amor en la ciudad de los sueños”. Con esa descripción Lynch presentó esta película que, en rigor, se clasifica más bien dentro del género del thriller psicológico (un tanto detectivesco).

 

Inland Empire, David Lynch (2006)

Una de las cintas más arduas de Lynch, por el uso de ciertos recursos cinematográficos pero sobre todo por la narrativa compleja que desarrolla: por un lado, hace que al interior de la película ocurra otra película, pero también establece conexiones con personajes de otras obras suyas (como Twin Peaks o Lost Highway).

 

2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick (1968)

Si bien es uno de los filmes más conocidos de Kubrick y en cierto modo “transparente”, su posible dificultad se encuentra en el tema que aborda. ¿Es 2001: A Space Odyssey sólo una película de ciencia ficción o más bien un ambicioso relato de la evolución humana?

 

¿Qué te parece? Si tienes alguna otra recomendación, no dudes en compartirla en la sección de comentarios de esta nota o a través de nuestras redes sociales.

 

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En esta edición de DECÁLOGO, compartimos breves notas a modo de concepto sobre 10 de las cintas que encumbraron el deleite interpretativo de Daniel Day-Lewis

Alpargatas Fuchsia Classics Jersey Tribal 1001A07 Toms Hombre Único ganador de tres premios Óscar, afamado por su pericia en la selección de personajes, amparado en una trayectoria de interpretaciones que adjetivan la perfección, y envuelto en un halo de misterio, Daniel Day-Lewis se ha consagrado como el más importante actor de su generación. Un histrión de su tiempo, que lejos de pretender los reflectores de la fama, que de suyo ha obtenido, o altas cifras de taquilla, concentró su energía en el fluir del arte actoral de su talento, gracias al cual ha sido comparado por muchos con otras leyendas de la actuación como Sir Laurence Olivier o Marlon Brando.  

Day-Lewis, hasta el momento, aunque comparte con los anteriores una sólida trayectoria en teatro, no combinó efusivamente su vocación hacia la dirección como Olivier ni fue un sex symbol y ave de tempestades como el mítico Brando. Day-Lewis es una perfecta combinación del actor clásico británico que atiende las tablas del escenario y que al mismo tiempo se adentra a las profundidades del personaje como un consumado actor de método.

Con Phantom Thread (2017), la más reciente cinta de Paul Thomas Anderson, Day-Lewis dice adiós a las cámaras como actor de cine, y se aleja de las marquesinas, al menos cinematográficas, dejando una huella indeleble, una carrera excepcional y un sello distintivo que pareciera haber sido trazado en perfectas líneas curvas, como traza con perfección su personaje de modisto, un oficio que requiere habilidad, diseño y astucia, gusto, precisión y sensibilidad, la que lleva al actor a sumirse en una profunda búsqueda por la perfección creativa, alejando su vida de la realidad, sus sentidos de sentirlos, sus apegos del sentimiento, y olvidándose de sí mismo en franca similitud con el compromiso de vida que un artista de método profiere a sus personajes.  

Antes de obtener su primer premio Óscar, Day-Lewis pasó de personajes incidentales como en Ghandi (1982) de Richard Atenborough, ganadora de Mejor Película y Mejor Actor con Ben Kingsley, al protagonismo mediante pasos agigantados y a la vez sutiles en cintas de prestigio, The Bounty (1984) de Roger Donaldson; A Room With a View (1985) de James Ivory (quien recién ganó el Óscar por Mejor Guión con la espléndida Call Me By Your Name) y The Unbearable Ligthness of Being (1988) de Philip Kaufman, basada en la exitosa novela de Milan Kundera.

Pero fue con My Left Foot (1989), de Jim Sheridan, que Day-Lewis alcanzó reconocimiento universal, ganando el Óscar en una de las más cerradas contiendas por Mejor Actor que se hayan visto en la historia de los premios de la Academia.

Tom Cruise en Born in the Fourth of July, Robin Williams en Dead Poets Society, Morgan Freeman en Driving Miss Daisy y Keneth Branagh en Henry V, compartieron una terna de pronóstico reservado. La década de los años 90 trajo para Day-Lewis nuevos retos y una etapa de mayor introspección ideológica, política y actoral, con The Last of the Mohicans (1992) de Michael Mann; In The Name of the Father (1993) de Jim Sheridan, que le daría una nueva nominación de la Academia, y con quien más tarde haría The Boxer (1998); The Age of Innocence (1993) de Martin Scorssese, con quien repetiría complicidad en su reconocida actuación en Gangs of New York (2002), compartiendo créditos con Leonardo DiCaprio y perdiendo el Óscar con la sorpresa de la noche, Adrien Brody por The Pianist (2002) de Roman Polanski, quien se impuso no sólo a Day-Lewis sino también a Jack Nicholson en About Schimidt (2002) de Alexander Payne.

Acostumbrando a la audiencia a prolongados recesos para preparar sus personajes y a la vez tomar tiempo para sí, en una forma de escape, libertad o cercanía a la interioridad artística, el nuevo milenio ofreció a Day-Lewis papeles memorables, epítome de su talento. En el 2007 Paul Thomas Anderson le encomendó el papel principal de su aclamada There Will Be Blood, la que para muchos es una de las mejores actuaciones masculinas de la historia, en una de las mejores películas no sólo de su década sino del nuevo siglo. Esa temporada los premios llovieron a ramilletes, incluyendo su segundo Óscar a Mejor Actor. Premio que si bien lo encumbraba, aún aguadaba la compañía de una nueva estatuilla, la tercera, la definitiva.

Con LincolnNoche Mujer Punta Vestido us8 white Abierta Tacón 5 Blanco eu39 uk6 GGX cn40 white Sintético 5 y cn40 us8 Azul eu39 Plataforma 5 5 Negro black 5 Fiesta cn40 eu39 5 uk6 uk6 Tacones Stiletto Tacones us8 TI8qxxwdP (2012) de Steven Spielberg, Day-Lewis vuelve a los roles biográficos, pero en esta ocasión sin mayor referente visual que fotografías, descripciones literarias y referencias orales a modo de tradición, que hicieron de su versión del prócer norteamericano una auténtica creación actoral que le valió el estatus de, hasta la actualidad, ser el único actor que haya ganado tres premios de la Academia en la categoría de Mejor Actor.

De esta forma y ante su reciente nominación en la 90ª entrega de los Óscares, los reflectores atendieron en parte los movimientos, expresiones y la imagen en sí de un maestro  que, aun a sabiendas de que no recibiría el galardón -su compatriota Gary Oldman llegaba con etiqueta de amplio favorito por su extraordinario Winston Churchill en The Darkest Hours (2017), de John Wrigth- asistía con la gallardía, caballerosidad y respeto por el oficio que se convirtió en parte de su ser y del cual el actor británico, de corazón para muchos irlandés, se despide con Phantom Thread dejando en la heredad un testamento de grandeza, amor y pasión por el arte actoral.

En esta edición de DECÁLOGO, compartimos breves notas a modo de concepto sobre 10 de las cintas que encumbraron el deleite interpretativo de Daniel Day-Lewis, un actor que dado su adiós prematuro, pero quizá a tiempo, dejará una huella indeleble en la historia de la cinematografía universal. Como siempre en DECÁLOGO, las películas no aparecen en orden numérico ni meritorio, y en esta ocasión, al nivel crítico de la cinta o de la interpretación del actor británico, para despedir a Daniel Day-Lewis, nos basaremos en el apego y en las emociones que, explícitas o no, el actor nos hizo sentir durante su reconocida trayectoria.

 

10. El hilo fantasma (Phantom Thread) 2017

Dir. Paul Thomas Anderson

Una poesía lírica, emotiva, profunda, desgarradora desde sus silencios, tenue de dolor en sus no dados abrazos y una original pieza romántica no convencional, así podríamos definir a la última actuación de Daniel Day-Lewis en la gran pantalla. Dirigido por Paul Thomas Anderson, Day-Lewis ofrece una épica interpretación sobre un modisto que igual hace de su vida un doblez de entrega hacia la confección, que un vacío hacia los sentires más humanos. Y justo cuando alcanza su climático poder artístico, el sastre percibe en una de sus musas que los sentimientos no pueden ser ajenos, como ajenos no pueden ser los deseos cuando se desea, ansía y abraza. Inmerso en este conflicto interior, al cuidado y vigía de su hermana, interpretada por Lesley Manville en una exquisita actuación, no escapa de la posesión del amor que lo mismo intoxica que cura, que lo mismo envenena que sana, el amor que llegará, como un fantasma que no avisa pero se advierte, a través de Alma, caracterizada por Vicky Krieps.

Reynolds Woodcock ha pasado su carrera dedicado al más mínimo detalle, al meticuloso arte de surcir, bordar, diseñar, aplicar, pegar, colocar, pieza a pieza, botón a botón, al hilo invisible de una aguja que enhebrando la ilación de un vestido como si fuesen etapas, momentos, situaciones, recibe los halagos y a su vez el vacío de la soledad. Es ahí, en ese juego solitario de pretender estar solo, anhelar estarlo o estarlo porque no hay alternativas, donde se anida la perfección de Day-Lewis como actor; su actuación es un poema de la interioridad que se confronta ante los ojos del otro, de ese otro que despierta lo que estaba dormido, que es capaz de dar vida al sentido de matarlo y revivirlo al mismo tiempo, primero en el engaño, después en el consentimiento de quien se abandona en el sentir, en el deseo, en ese hilo fantasma que teje las relaciones y los apegos.

 

9. Golpe a la vida (The Boxer) 1997

Dir. Jim Sheridan

La prisión como una suerte de abacería sin dueño, como una cadena consciente que vislumbra la incertidumbre de la libertad cuando se tiene, Jim Sheridan retrata la historia de un boxeador que busca redimirse ante su emancipación, y que en ese trance conlleva la esperanza, la resignación, el abandono o la superación misma del castigo. Day-Lewis ofrece una vez más una profunda visión de la condición humana, años de encarcelamiento, una edad que se pasa y madura sin guardia, simboliza los andares de Irlanda del Norte y lo hace mediante el significado que brinda el box como un deporte y como un arte, golpe tras golpe, caída tras caída, el perfil del recluso libre se enfrasca en un interminable debate ideológico que conecta con las emociones de una sociedad que no olvida la represión, que teme a los ataques supuestos y de facto, y que no alcanza a determinarse porque los contextos históricos son inefables como las paredes del gimnasio en el que Danny Flynn, interpretado poéticamente por Day-Lewis enfrenta el devenir al caminar con sus puños por las calles.

 

8. Pandillas de Nueva York (Gangs Of New York) 2002

Dir. Martin Scorsese

Una combinación de talento, atracción taquillera, rostros vítreos y un descomunal despliegue de producción cinematográfica, hacen de Pandillas de Nueva York una de las más coreografiadas, ambiciosas y violentas cintas corales de Martin Scorsese. Situada en la construcción propia de la urbe hacia mediados del siglo XIX, la película enfrasca el bien y el mal de las calles, la ventura y la desventura de las bandas, y los recovecos de la supervivencia a través de sus personajes.

Leonardo DiCaprio coprotagoniza, junto a Cameron Díaz y el propio Day-Lewis, el ágora de la guerra de secesión enmarcada por las migraciones irlandesas que darían un matiz de identidad a gran parte de la población neoyorquina. El reclutamiento de las bandas que se forman como consecuencia de las diferencias económicas derivadas de una ciudad en desarrollo, los temores a la emancipación por coerción de los integrantes, la fatalidad como destino de las calles y del puerto mismo, propios sin duda del enorme García Lorca y su obra maestra Poeta en Nueva York. Majestuosamente interpretado por Day-Lewis, Bill “The Butcher” Cutting, encabeza la lucha entre los “Nativos”, migrantes instalados en la ciudad, y los “Conejos Muertos”, migrantes llegados de Holanda principalmente. Asumiéndose como un villano descomunal, Lewis hace de este papel una pieza superlativa de la carnicería que sobresale entre el odio, la ira y la discriminación entre quienes han sufrido las mismas consignas. Nominaciones a Mejor Película y a Mejor Actor para el propio Day-Lewis fueron algunos de los reconocimientos para esta cinta que marcó el fin de la colaboración de Scorsese con Day-Lewis, y el inicio de éste en su complicidad creativa con DiCaprio.

 

7. La edad de la inocencia (The Age Of Innocence) 1993

Dir. Martin Scorsese

Primera colaboración del mítico director estadounidense con Day-Lewis, La edad de la inocencia supone el regreso del histrión a los papeles de época que le embonan a la perfección y en los que se siente un testimonio vivo, como en las cintas ubicadas en Irlanda, como un vestigio en las películas históricas donde su investigación actoral roza la perfección.

A diferencia de Pandillas de Nueva York que explora los sectores más vulnerables de la gran ciudad, La edad de la inocencia se sitúa pocos años después, justo al último tercio del siglo XIX, y lo hace desde la perspectiva de la aristocracia y las clases pudientes, en un elenco que incluye a Winona Ryder y a Michelle Pfeiffer. La ética, las reglas sociales, el deber ser, la doble moral y la inclinación de las pasiones que desnuda la inocencia y las ocultas pasiones de una época, la película describe la fuerza que contiene las emociones, la atrevida apuesta por el control de los sentimientos y la añoranza por el viejo continente ante el temor de la construcción de uno nuevo que los incluye y excluye al mismo tiempo. Day-Lewis interpreta al abogado Newland Archer, quien debe atenuar los instintos, las reacciones y contener los deseos o dejarlos fluir ante un enorno que le devora y define; su actuación resulta medida, tejida por la trama y asume en su propia expresión la toma de decisión que conlleva el discernimiento.

 

6. La insoportable levedad del ser (The Unbereable Lighness Of Being) 1988

Dir. Philip Kaufman

Enorme, única, extraordinaria obra maestra del escritor checo Milan Kundera, La insoportable levedad del ser definió la literatura europea y universal de los años 80, y en ese legado de inmediata consideración, llevar el texto al cine resultaba una apuesta por demás arriesgada y a la vez halagadora para la novela existencialista más influyente de los últimos años del siglo XX. Philip Kaufman asumió el reto, la osadía o la ventura de una estupenda adaptación. Con un elenco internacional encabezado por Daniel Day-Lewis en el papel de Tomas, y Juliette Binoche como Tereza, la cinta refleja la profunda reflexión filosófica de Kundera en inspiración de los postulados del filósofo alemán Friedrich Nietzche desde una perspectiva historiográfica que dibuja la primavera de Praga de 1968. Cuerpo, alma, cuerpo y alma, peso y levedad, levedad y peso, silencio, palabras, culpa, castigo, libertad, redención, el tiempo, la existencia, son algunos de los tópicos que aborda la película. Day-Lewis presenta una actuación llena de confusión, dualidad y claridades que rozan el conflicto existencial que reside entre vivir la vida o dejar que pase sin considerar el presente y menos aún el devenir.

La fidelidad como un tabú, la infidelidad como una opción y el desamor como una consecuencia de la infelicidad o del amor no sopesado, son parte del entorno filosófico que atenúa las secuencias pero que incrementa la tensión política; las marchas, las arengas, las manifestaciones que ondean consignas y un cambio inminente de época, son reflejados de igual modo por Day-Lewis, quien otorga a este, su último rol antes de convertirse en el referente actoral por excelencia del cine universal de los últimos tiempos.

 

5. El último de los mohicanos (The Last Of The Mohicans) 1992

Dir. Michael Mann

Única película propiamente de acción que filmara Day-Lewis, El último de los mohicanos es una de las más impactantes cintas de principios de los años 90; su ambientación, fotografía, diseño de arte y banda sonora hicieron de ella todo un éxito. Justo en las contextuales realizaciones de Danza con lobos (1990) de Kevin Costner y Los imperdonables (1992) de Clint Eastwood, Michael Mann une por vez primera a Day-Lewis con Pete Postlethwaite para narrar las vicisitudes de Nathaliel, el último de los mohicanos, entre la violencia entre el imperio británico y las tribus salvajes que luchaban por defender el poco territorio o libertad que tenían al albedrío de la conquista y sus supuestos acuerdos territoriales. Situada en las inmediaciones del siglo XVIII, El último de los mohicanos fungió como la palestra para atestiguar a Daniel en un papel más versátil, comercial y quizá osado, sin descuidar ni desatender sus compromisos con la literatura base de su personaje, ni con su entrega sin par a la interpretación puntual de su personaje.

Adeptos, reconocimientos y un lugar en el corazón de muchos fanáticos, esta peculiar actuación de Day-Lewis abrió la expectativa de una futura carrera comercial que simplemente quedó en la quimera de este gran éxito; para bien o para mal del gusto espectador, Day-Lewis dejó la cinta como un hito único y ahora legendario en su trayectoria.

 

4. En el nombre del padre (In The Name Of The Father) 1993

Dir. Jim Sheridan

Ninguna actuación de Day-Lewis resulta más poderosa, incitadora y a la vez retadora que la dirigida por Jim Sheridan en esta película en la que el actor británico encarna un papel irlandés y nuevamente enfundado en la vida real de su cometido.

Una pena injusta, una acusación a traición y una culpa compartida en la desesperación por un padre que advertía las injurias del sistema a su hijo, hacen de esta cinta una de las más importantes propuestas cinematográficas de corte político de los años 90, y la película fundacional y referente inmediato del hecho histórico que la convoca. Una actuación extraordinaria de Pete Postlethwaite como el padre y Day-Lewis como Gerry Conlon, el hijo, sopesa la injusticia, el abuso de un sistema judicial, la desazón, el azar y la condena que asienta en ellos un acto terrorista que no planearon pero que les direcciona. La búsqueda de la verdad, hacer prevalecer los lazos de una familia separada, los apegos de padre e hijo que rondan la desventura y el amor más profundo, son puestos de manifiesto en sendas actuaciones que le valieron a la cinta ganar el Oso de Oro del Festival Internacional de Cine de Berlín y varias nominaciones a los premios BAFTA y Óscar.

 

3. Lincoln (Lincoln) 2012

Dir. Steven Spielberg

Encarnar a un personaje histórico, uno de los más importantes -sino el más importante- de la historia política de un país, y no ser oriundo de dicha nación, representa un reto que pocos actores aprueban con soltura. Day-Lewis hizo de su Lincoln una radiografía figurada de lo que sólo atendiendo a los escritos, fotografías, reseñas y artículos sobre el presidente podría fungir como activo para el histrión. Justo en medio de la guerra civil, en los duros años del debate territorial que envolvía el tema de la esclavitud y su abolición como consigna, los tratados comerciales y políticos entre las nuevas adiciones territoriales a Estados Unidos y su revistada situación ante los estados confederados, hace del entorno de la cinta un poderoso corolario para que la actuación del maestro sublime la pausa y la prisa de su andar. La esmerada quietud con la que cada detalle del movimiento del personaje, simbolizado en la fuerza de la palabra, las espirales de sus manos y la calma de su andar, le hicieron ganador de su tercer y último premio Óscar a Mejor Actor. Dirigido por Steven Spielberg, Day-Lewis dejó su cadencia en una actuación que pareciera salir del papel en el que, impresa, siempre hemos asimilado la imagen de Lincoln, y esa estatua de piedra que ahora dejando la capital, montaba un caballo y se hacía de frente hacia la gloria y la pena de la historia.

 

2. Mi pie izquierdo (My Left Foot) 1989

Dir. Jim Sheridan

Mi pie izquierdo sin duda se convirtió en el primer gran rol de reconocimiento internacional que Daniel Day-Lewis interpretó. Aunque ya era conocido y ubicado en el cine europeo, fue sin duda esta película dirigida por Jim Sheridan la que marcó por completo su internacionalización y llamó poderosamente la atención de la crítica mundial que se inclinó para aplaudir la enorme actuación que el actor ofreció de Christy Brown, sobre la biografía del propio Brown, quien a pesar de sufrir una parálisis cerebral superó los abusos, desprecios y el sufrimiento de su infancia y adolescencia para convertirse en un connotado pintor, escritor y poeta. Una inspiradora historia de superación que de forma magistral retrata Sheridan acompasado por las actuaciones, sublimes sin duda, de Brenda Frickey y de Day-Lewis, quien sumergido en el papel hasta los huesos, brindó una actuación extraordinaria, la cual le valió ganar su primer premio Óscar, en una de las más reñidas y competidas ternas de los años 80 en la categoría de Mejor Actor. Tom Cruise, Kenneth Branagh, Robin Williams y Morgan Freeman, quienes habían ofrecido icónicas interpretaciones, tal como anotamos al inicio de este decálogo, vieron recibir la estatuilla a Day-Lewis, la primera de sus tres doradas estetas de Hollywood.

 

1. Petróleo sangriento (There Will Be Blood) 2007

Dir. Paul Thomas Anderson

Una de las mejores actuaciones de la historia, reconocida por propios y extraños como el retrato perfecto de una interpretación en pantalla, el Daniel Plainview de Day-Lewis es un personaje complejo, intempestivo, lo mismo predecible en el actuar que impredecible en el sentir; rudo y calculador, insostenible ante la espera y persistente en la búsqueda, el personaje alcanza matices sólo compatibles con la cátedra actoral de un consumado maestro.

Petróleo sangriento ha sido considerada de igual forma como una de las mejores películas del siglo XXI, la mejor quizá de la primera década de la centuria, y el legado de Daniel Day-Lewis a su trayectoria, y es que no podemos separar la lírica aguda, precisa y operística de Paul Thomas Anderson de la interpretación del actor británico.

La fiebre del petróleo, su anhelo, la búsqueda permanente y desesperante del elixir negro que nace del mar y de la tierra, la persecución de su emerger y la industria que conllevan mercar el capital y su riqueza, forman el corolario para la relación de Plainview con su hijo adoptivo por circunstancia, H. W., y con Paul Sunday o Eli Sunday, interpretado a dualidad por Paul Dano. Dualidad que se enfrasca en la propia fe de un pueblo por su iglesia, en el fanatismo que converge en la fe y en la propia ambición. A medida que el capital fluye como fluye el petróleo, también fluyen el recelo, la envidia, la avaricia y la escasa posibilidad de verse en la otredad de quien habita la tierra donde se vierte la sangre apegada al oro negro.

Daniel Day-Lewis en el pináculo de su poder interpretativo y Paul Thomas Anderson en su plena madurez realizadora, hacen de Petróleo sangriento una obra maestra de la cinematografía universal y de Day-Lewis, el testamento fiel de un actor, su obra, y su dejo para la historia que le recordará de forma presente como uno de los más talentosos, brillantes y artísticos actores de todos los tiempos.

 

* Iván Uriel Atanacio Medellín. Escritor y documentalista. Considerado uno de los principales exponentes de la literatura testimonial en lengua hispana. Sus novelas El surco y El Ítamo (Universidad Veracruzana, 2015), que abordan la migración universal, han sido estudiadas en diversas universidades a nivel internacional. Dirigió los documentales La voz humana y Día de descanso. Es Director Editorial de Filmakersmovie.com.

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